El descenso olímpico se tiñó de tensión. Lindsey Vonn sufrió una dura caída en los primeros metros de la prueba, tras arriesgarse a competir pese a una lesión previa.
Fue atendida de inmediato y evacuada para valoración médica.
En medio del silencio en la pista, Breezy Johnson se quedó con el oro.
El esquí de élite no perdona errores.





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