En una escena cargada de simbolismo religioso y tradición, el presidente de Rusia, #VladímirPutin , participó en la conmemoración ortodoxa del Bautismo de Cristo al sumergirse en aguas heladas durante la celebración de la Epifanía.
La práctica, profundamente arraigada en la fe ortodoxa rusa, consiste en ingresar a una pileta o agujero en el hielo con forma de cruz y realizar tres inmersiones, acompañadas del signo de la cruz, en alusión a la Santísima Trinidad. A pesar de las bajas temperaturas, miles de creyentes en todo el país replican este acto como un gesto de purificación espiritual, fe y fortaleza.
El ritual, que cada año convoca a fieles de todas las edades, es considerado uno de los momentos más emblemáticos del calendario religioso en Rusia y suele ser acompañado por estrictos protocolos de seguridad y salud, debido a las condiciones extremas del clima.





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